domingo, 25 de abril de 2010

Soy Evita, cadáver de la nación

Fluidos ácidos que corren en las venas de cartón de un cadáver vivo.
Casi se le ve a la muñeca el pelo que crece.
Ojos de obsidiana, y tez de desierto infinito.
La vida superada por una muerte de algodón.
No la dejan descansar en la quietud de las raíces tiernas.
Todos la quieren, y la odian, y la adoran.
Ella.
Más viva que muerta.
Dan su vida por ella, para que Deios le devuelva la vida.
Actriz, campesina, amante, esposa, muerta.
La dictadura le llena las venas.
Una dictadura generosa y terrible.
Una dictadura rubia.
Un poder parecido al poder divino.
Perón y Evita
EvitaPerón

Una historia como tantas otras en América latina.
Sangre, violencia, desaparición.
Cuerpo fingido en un momento y un espacio.

La locura de los hombres...

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