jueves, 22 de abril de 2010

Cortés el Santísimo

Las cartas de relación que Hernán Cortés mandó a Carlos Quinto durante su estancia en las Américas nos dibuja el mundo según el superpoderoso jefe de guerra, hambiento de oro y con ideas europeas que le llenan la cabeza. La primera fase de su viaje está poblado por creaturas maravillosas, animales magicos y paisajes dignos (lo dice él mismo) del paraíso terreste. Un mundo fantástico, pero que se desarrollo en las manos de un pueblo salvaje, de canibales y monstruos que construyen edificios gigantescos y los cubren de sangre y de vísceras humanas. Cómo esta raza puede gozar de tantas riquezas y tanto oro si nisiquiera cree en Dios ? Cómo se permite esta heresia mientras que el buen Cortés trata inocentemente de expandir la fe cristiana y darles a luz a los pueblos perdidos ? Nos cuenta su lucha pura y santísima para que todos expien sus pecados y vuelvan a recobrar el juicio. Con muchisima suerte y una cantidad indefinida de azar, encontraron el oro, y al Rey, el Gran Moctezuma, Dios vivo, ansioso y supersticioso, convencido que la llegada de los Españoles significa la vuelta del dios Quetzalcoatl.
El Papa, la Iglesia y el Rey fueron cómplices y excusas para la gran matanza, la reducción de un pueblo entero al estado de esclavos y bestias. Quizas comian corazones humanos latiendo pero cuando llegaron los conquistadores, los vieron como el Mesías, el mensajero, el Dios absoluto, con esta mirada inocente y positiva que no mata antes de conocer. Pues si, Moctezuma trató de alejar a Cortés porque sentía que iba a llegar una fuerza destructora. Todos los elementos estaban reunidos para el fin del Imperio milenario. Cortés mató, Cortés torturó, mintió, manipuló, desangró, robó, y mató otra vez hasta acabar con estos infieles. Como puede uno imaginar el color de la tierra manchada para siempre con la sangre de los guerreros de México ? Cómo puede renacer de esta hemorragia asquerosa un pueblo fuerte y seguro. Porque tantos siglos de encarnizamiento ? Cortés fue el iniciador de la ira y de la furia hacia una comunidad a quien ni siquiera se otorgaba una condición humana. Cortés el Conquistador. Cortés el valiente emisario de la Corte y de la Iglesia. Cortés el Santísimo ¿Pero Santísimo qué ? Santísimo Diablo.

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